La imaginación es una herramienta fuerte para la vida, quiero suponer que para todos lo es, pero la realidad es que estoy lejos de saberlo. Lo que poco me quita el sueño.

Hace unos días entrevisté a un artista, Claudio Limón no sabía mucho sobre su contexto,  ni de su trabajo y mucho menos conocía su aspecto.

Me pasó su número y lo llamé, contestó de manera relajada con un tono de voz apacible, me transmitió mucha calma. Sentí que el tiempo iba más lento, con cada palabra que emitía sentí que dicho concepto era una ilusión.

Empecé a romper el hielo con preguntas aburridas sobre el proceso de su vida artística y así una pregunta llevó a la otra. Fue una charla elocuente, interesantísima y muy detallada, imaginé cada respuesta con sus puntuales descripciones. Escenarios, colores, texturas y hasta olores sobre sus obras.

La cosa empezó a caminar sola, como lo hacen los pájaro cuando entonan su canto y de vuelta reciben respuesta de algún otro pajarillo que anda por ahí.

Hablamos un mismo idioma, más allá del castellano era un lenguaje donde no solo nos escuchábamos y  emitíamos palabras para seguir el hilo conductor de la cháchara.

Le hice una pregunta sobre la imaginación y no sé porqué dije,“ahora te imagino, porque no conozco tu rostro ni  tu aspecto”. Me puse un poco roja porque no sabía si aquello había sonado atrevido, en fin el contestó, “si yo también”. Ahí me relajé y no me arrepentí de lo sucedido, a veces digo las cosas que pienso y no pienso las que digo. 

Terminó la llamada y fue una entrevista muy elocuente, llena de conexión. Me quedé dándole vueltas a lo sucedido. La magia en esos instantes donde puedo crear,  transformar, eliminar y volver a replantear una idea, un concepto. En este caso fue imaginar con elementos fantasiosos a una persona.

Concluí en que verdaderamente fue una llamada a la imaginación, ese recordatorio a un mundo alusivo donde la magia siempre esta esperando a ser encontrada.

 

Antonieta

TEXTO: MARIBEL DE LA VEGA