Cuando escuchamos la palabra “piratería” todos, o la mayoría, pensamos inmediatamente en software, discos, películas o ropa, pero muy pocas veces en libros. Y no hablamos de los libros que están disponibles en Internet de forma ilegal, si no de los impresos, esos que se venden a la vista de todos en tianguis y plazas públicas.

Estas copias ilegales causan pérdidas millonarias, tanto a las editoriales como a los autores. A pesar de que el Centro de Protección y Fomento de los Derechos de Autor (CEMPRO) realiza redadas en distintos espacios públicos para evitar la venta de libros apócrifos, la realidad es que se siguen ofreciendo, siendo los más vendidos las novelas catalogadas como BestSeller y los libros de educación universitaria. Es además una violación a los derechos de autor y pone en riesgo la nueva generación de títulos.

 

Para saber más sobre cuánto pierden las editoriales y los autores cada año y cómo se castiga este delito federal, no dejes de leer El Informador la próxima semana.