Querer a tu mascota no es suficiente. Medir entre las travesuras de un cachorro y saber cuándo corregirlo requiere de paciencia y conocimiento.

Que no te desanime ver que sigue mordiendo tus zapatos, rompiendo cuanto objeto se encuentra a su paso, derribando botes de basura o sorprenderlo sobre la mesa comiéndose tu desayuno. Nadie dijo que fuera fácil pero por encima de todos estos primeros fracasos o travesuras en su educación, debe prevalecer el amor que tienes por él y aunque no veas avances sigue, comienza de nuevo y piensa que formarlo, aunque sea poco a poco, vale la pena.

Hay ocasiones donde las familias no llegan a un acuerdo sobre este tema y definitivamente quien sale perdiendo es la mascota, porque terminan por deshacerse de ella.

Es común que al inicio y por la novedad, todos se involucren con la llegada de esta mascota, incluso en las tareas de limpieza, que son las más difíciles. Con el tiempo, este trabajo empieza a recaer en una sola persona que seguramente es quien se queja y quiera ponerle fin a la situación.

Vale la pena que todos los integrantes de la familia trabajen en la educación de este perro o cualquier mascota, desde el paseo, el seguimiento en sus vacunas, aseo y juegos. Establecer un horario de salidas y quién lo hará.

Al repartirse las tareas todo puede funcionar mejor y si todos saben las reglas -y son congruentes- el perro también lo entenderá, porque si un día aprende que está mal subirse a la cama y al día siguiente los niños lo invitan a ella para ver las caricaturas, seguro se confundirá.

Busca libros, revistas o pídele algunos consejos a tu veterinario. Una mascota es amor, compañía y también responsabilidad. Si él lo da todo por ti, te espera y te quiere, tú también debes corresponder.

Inclúyelo en todas tus actividades, no lo ataques, ni lo alejes, edúcalo con cariño y él responderá porque al elegirlo no solo se convirtió en tu mascota sino también es parte de tu familia.

Crece con él, aplaude sus logros y serás el primero en sentirte orgulloso.

 

Top 3

1 Crea una rutina de juegos con tu perro de entre 10 y 20 minutos diarios.

2 Nunca debe olvidar que tú eres su amo. No lo golpees jamás pero sí puedes elevar el tono de tu voz. Cuando haga algo bien debes compensarlo, cuantas veces sea necesario.

3 Asegúrate de que el perro sepa que tienes un premio antes de dar la orden. Hazle saber que estas contento de lo que puede realizar.

TEXTO: ARACELY AGUILERA