En Guadalajara puedes acudir a un restaurante en la mejor zona de la ciudad, con la mejor vista o la mejor cocina. Pero no es todos los días que se puede decir que se comió en una finca de más de 100 años de antigüedad, catalogada como “inmueble de valor artístico” y patrimonio cultural de Guadalajara. Es así que Rose Ville cautiva desde el inicio.

La casa construida entre 1900 y 1915 por el Sr. Carlos B. Carothers, fue restaurada recientemente cuidando cada detalle original y resaltando su belleza natural, lo que le valió el premio de Conservación y Restauración de Fincas con Valor Patrimonial en el 2014.

Muestra de esta conservación es el respeto a su nombre original, Rose Ville. Con el que fue bautizada en un inicio ya que se encontraba en la entrada de la “Ciudad de las Rosas”, como se le conocía a Guadalajara en aquella época.

 En medio de la restauración el nombre apareció en su fachada y  fue en ese momento que se decidió mantenerlo para este nuevo proyecto de restaurante.

Con esta historia antecediendo al proyecto parecía casi obligado que la cocina debía ser un tributo a nuestras raíces, es por esto que el chef Rafael Mellado y su asesor el chef Mario Espinosa definieron un menú con ingredientes locales tradicionales preparados de una forma innovadora y original.

En nuestra visita fue un deleite cada uno de los platillos fue servido impecablemente y el servicio del personal del top.

Puedes dejar el menú  en manos del chef, cuentan con opciones muy variadas así como platillos del día para quien desee ordenar a la carta. Además tienen una alianza con el museo del chocolate de la ciudad de México y ofrecen bebidas tradicionales como el pozole, y otros productos hechos a base de cacao.

Para los amantes de la ciudad definitivamente este lugar los transportará a aquella época de sus inicios y los enamorara con su historia.