Cada vez que se mete el sol sientes un nudo en el estómago, ¿llorará otra vez el bebé a mitad de la noche?

 

¿Por qué la mayoría de las personas que conoces, parecen haber conseguido FACILMENTE que sus hijos duerman en su cuna?

¡Porque no es verdad! Por lo menos no en tantos casos como crees.

Un fenómeno muy común, es que cuando damos consejos no solemos ser objetivos, lo que nos lleva a guardarnos “pequeños” detalles.

Pero, ¿por qué aparecen tantas personas preocupados de que tu bebé debería dormir solo? Que “nunca se van a ir de tu cama”, te insisten.

¡Vamos! Tanto como “nunca” no, ¿cierto? Entonces, ¿de cuánto tiempo estamos hablando? y, ¿el tiempo que toma, es tan malo?

Cuando te hablan de ese tema ¿te preguntan qué es lo que quieres tú? Independientemente de las diez veces que la vecina te hable de esto, ¿han clarificado tu pareja y tú, si quieren practicar el colecho? ¿Sabes qué pasa cuando el bebé duerme junto a sus padres?

 

Un bebé necesita el cuerpo de su madre también cuando duerme y para entender por qué, pongámonos en su lugar:

Piensa que estuviste 9 meses en un lugar pequeño, rodeada de una pared cálida y blandita, ese lugar nunca estaba en silencio, escuchabas el corazón de tu madre y sus órganos todo el tiempo, ese hogar solía estar en movimiento y con aquel olor que te acompañaba siempre.

Recuerda que tu bebé ¡acaba de llegar al mundo! no entiende que a escasos metros de su cuna estás tú. Si no te ve, él piensa que corre peligro.

Además que los bebés deben incorporar poco a poco los ciclos del sueño a su ritmo nocturno. Todas las personas despertamos durante la noche, solo que ya no lo notamos, porque hemos logrado ligar las fases del sueño. Los bebés suelen despertarse completamente en cada ciclo, pero estos pueden ser más breves con su madre cerca, porque sus ciclos se sincronizan.

Parece que el problema es el tiempo. Te atormentan con que nunca dejará de invadir ese espacio tan “exclusivo”.

A decir verdad y para ser prácticos, cuando tu hijo hable en primera persona para referirse a él y pueda hablar sobre paso del día a la noche y sepa cuál es su casa, dónde está su cuna, etcétera. Ese puede ser un buen momento para convencerlo.

Normalmente un niño, que ha experimentado sin presiones, recriminaciones o restricciones, la compañía de sus padres en la noche, está más dispuesto a vivir esa aventura de “niño grande”, porque sabe que cuenta con la complicidad de sus padres.

Ahora, si no te corre prisa, ¡disfruta! Sí o sí, tu hijo un día preferirá dormir solo.

¿Cuántas veces has ido a contemplarle mientras duerme? Imagina darle besitos, acariciarlo, olerlo y escucharlo a mitad de la madrugada, en ese estado en el que no estás despierta del todo. Imagina un viaje cósmico ¡ah, pues así!

Si quieres saber más sobre el tema del colecho, te recomiendo este sitio:

https://www.crianzanatural.com/art/ixg2.html

 

FIRMA: Por: Sugey González

sugey.glez@gmail.com

www.bebeportatil.com