Si Morgan Freeman la tiene y es un galanazo, no hay nada qué temer

 

¿Qué tengo? Abatida temblé. Mi miedo era tan grande que oprimía el llanto y el dolor fue la consecuencia de esa opresión. Me paralicé. Dios: ¿Qué hice conmigo? El dolor aumentaba y al no saberlo entender se convertía en sufrimiento...

No recuerdo la cara del doctor ni de su ayudanta. Pero mientras me endulzaban con palabras los interrumpí: "Rodeos no por favor, díganme si es Fibromialgia". Y la respuesta me la dieron cuando comenzaron a verse en complicidad.

-¿Entonces entiendes lo que es?

-Tengo algunas nociones, sí.

-¿Tienes dudas?

-Sólo una pregunta - ¿Es progresiva?

Explicaron que el estrés detonaba el dolor y que tenía que aprender a llevar una vida emocionalmente tranquila, pero no estaba preocupada por el dolor - aunque debí estarlo - Mi pregunta iba dirigida hacia mi miedo más grande: La pérdida de memoria.

-¿Es verdad que voy a perder mi memoria poco a poco?

-No - Contestó enseguida. - Son sólo pequeños lapsos durante el día pero no vas a olvidar nada.

No quiero perder nada de lo que está atrás de mí y me sostiene aquí. Y encontré en la valía de mi pasado la valiente manera de sobrellevar ese presente que sigue presente.

Pocos días después cabalgando con mi prima tuve mi primer signo de esperanza, y es que hay  momentos en que la historia de dolor más terrible se olvida porque sólo te concentras en el agua, el cielo, las nubes, el pastizal... y aparecen aquellas aptitudes que siguen dentro de ti. Así que a pesar de las migrañas de tres días, el insomnio y el estómago vacío encontré que Lucía no había nacido para eso.

Me permití semanas de reposo donde mi mente y corazón descubrieron que yo soy la fuente de mis sueños y que ellos no están sobre mí y que tengo que vivir un día a la vez. Ahora puedo decir que no sólo conozco la paz y la plenitud cuando las cosas salen bien. Hoy puedo afirmar que las circunstancias pueden ocurrir pero no definirte completamente. ¿Así que estoy bien? No lo sé, tendrán que preguntármelo cada día. A veces cada hora, pero ¿Qué no la vida es así?

Y sí, hay días que me da coraje y corto el jitomate con más fuerza y hago berrinches emocionales. Pero he sido berrinchuda toda mi vida así que no es parte de mi enfermedad. A final de cuentas hay Lucía para rato. Y para comienzo dando una conferencia muy especial llamada “No te des la espalda” a la que quiero invitarlos. ¿Cuántas veces sin querer nos hemos dejado de lado por considerar que otra cosa o persona es más importante que nosotros? Pero bien dicen las azafatas "primero se coloca usted la mascarilla y luego se la coloca al niño" esta es una clara metáfora de que en la vida necesitamos ser prioridad para poder incluso amar.

Toda la información sobre la conferencia este jueves 02 de junio a las 7pm y la venta de boletos al:

 

331-230-5658 y 333-1918391.

 

Por Lucía la de Flor.