Zac Efron y Seth Rogen pasan de rivales a aliados en esta secuela donde se enfrentan a una hermandad de mujeres comandada por Chloë Grace Moretz

 

Hace dos años, Seth Rogen y Zac Efron emprendieron una guerra en su vecindario encarnando a Mac Radner y Teddy Sanders, respectivamente.  Ahora, Mac y Teddy deben reunirse pero ya no como rivales, sino como aliados pues hay una nueva amenaza en el vecindario: una hermandad universitaria de mujeres, todas ellas a las órdenes de la implacable, fiestera e indomable Shelby (Moretz).

En su momento, la primera “Buenos vecinos” se convirtió en un impactante éxito de taquilla —la cinta costó $18 millones de dólares y facturó boletos en todo el mundo por $270 millones—, por lo que no es de extrañar que tengamos esta secuela tocando a la puerta del verano cinematográfico 2016. Ciertamente, las críticas la colocan por debajo de su predecesora. Pero aquí no buscamos originalidad, sólo chistes efectivos —y soeces, para ser francos—que arranquen carcajadas alimentadas por la irreverencia de sus personajes y situaciones.

Rogen contrasta las experiencias de la primera y segunda cintas de la siguiente forma: “la primera película trataba sobre no querer aceptar la idea de madurar y todavía tener el deseo de ir a fiestas y ser inmaduros. En la segunda, los personajes han aceptado que han crecido, pero lo que no quieren aceptar es que su pequeña hija está creciendo también.”  En ese aspecto, la hermandad femenina de su vecindario les recuerda a los Radner que existe el riesgo de que su hija se convierta al crecer en una de esas chicas parranderas y majaderas.

Dirigida por Nichollas Stoller, también director de la primera parte, hay que reconocerle a “Buenos vecinos 2” su capacidad para reencontrarnos con estos personajes como si fueran viejos conocidos nuestros… pero que nos inspiran una sana y burda pena ajena.

 

Por Arturo Garibay

@arturogaribay