El mundo de las redes sociales ha paralizado y ha entrado en polémica sobre las condiciones en las que se exhiben a los animales exóticos –ya sea en parques de diversiones o zoológicos– Y todavía el tema se vuelve más relevante cuando se han suscitado casos de negligencia humana, donde hay niños de por medio, quienes estando en estos lugares de esparcimiento, se alejan de sus padres y terminan cara a cara con estos seres vivos en una batalla de instinto y sobrevivencia.

Hace unas semanas un niño de dos años fue encontrado muerto en la laguna de un resort de Disney en Orlando, el pequeño Lane Graves, originario de Nebraska fue arrastrado a la laguna por un caimán, mientras se presume, su padre luchaba con otro para tratar de salvarlo cuando éste era arrastrado por el reptil.

En tiempos virales donde se toma mayor conciencia sobre el trato a los animales, también hay una polarización sobre quién tiene la culpa y a quién se debe castigar. Los usuarios en el mundo reprendieron que el gorila Harambe fuera asesinado para salvaguardar la vida de del niño Isiah Gregg, quien cayó en su hábitat en el zoológico de Cincinnati. El hecho de que haya muerto un ser vivo es trágico y la audiencia del mundo castigó, juzgó y satanizó el papel de la madre del pequeño quien durante los días siguientes sufrió del escarnio y el escándalo mediático.

En América Latina también hay tela de dónde cortar. En el país sudamericano Chile –en mayo pasado– un joven de 20 años se introdujo desnudo en un zoológico de aquella nación intentando suicidarse, cuatro leones se encontraban en la jaula de los cuales dos –un macho y una hembra– tuvieron que ser sacrificados para proteger la integridad del hombre. El protocolo de seguridad de dicho recinto marca que ante todo, se debe proteger la vida humana.

 

Y en México no somos tan ajenos con el tema, aunque la muerte del gorila Bantú no tiene nada que ver con salvaguardar la vida de un humano. El hecho de haber fallecido presumiblemente a consecuencia de un paro cardiaco y después respiratorio en lo que sería su traslado al zoológico de Guadalajara, pone en el escrutinio público la protección de los animales exóticos, otro tema que apremia actualmente a las sociedades y las leyes ambientales. Bantú –de 25 años– era el único gorila del zoológico de Chapultepec y llegaría a la Perla Tapatía para reproducirse con dos hembras.

 

Por Kike Esparza

@Info_EnriqueE