¡Verano! ¿A que cuando eras niña amabas esta época del año?

 

 

¿Por qué ahora nos parece tan cansado? Bueno, obvio que si tus hijos suelen pasar algunas horas fuera de casa, bien sea en la guardería o en la escuela y repentinamente llegan las vacaciones, estarás más cansada.

Pero vayamos más allá de lo obvio, ¿se puede aligerar ese cansancio veraniego?

¿Has notado cuánto dura el juego de sus hijos cuando es espontáneo, sin estructura, reglas o dirección? Fluye, se concentran, aprenden. Ponle reglas al juego y comenzarán los conflictos. Algo así pasa con los veranos, en cuanto llegan las reglas, las cosas comienzan a descomponerse.

No, no te bloquees, no estoy diciendo que no pongamos reglas en casa, a donde quiero llegar es que, como adultos, debemos re-aprender o des-aprender estructuras que en el mundo adulto funcionan, pero en el infantil no, limitan, frustran, traen culpa y conflicto. Se egoísta, supérate a ti misma y te cansarás menos.

Intentaré ser más concreta: tal vez podríamos disfrutar más de las vacaciones “largas” y de la presencia de nuestros hijos en casa durante todo el día, si nos relajamos con algunas reglas y aceptamos que nuestros hijos son un torbellino imparable, que ensucian, corren, juegan.

Por ejemplo, ¿Cuántos minutos tardas en las mañanas para convencerlos de ponerles cierta ropa? ¿Qué tan grave es realmente si los dejas elegir o andar en pijama? Cuando insistes en cambiarles de ropa, puedes estar contribuyendo a comenzar el día con estrés. Si se le da a los niños, incluso a los bebés, la oportunidad de ponerse la ropa que ellos quieran, pronto aprenderán a elegir cosas no tan calientes en primavera y ropa abrigada en invierno, ¡haz la prueba!

Lo mismo con la hora de comer, a menos que existan indicaciones médicas, los bebés y los niños tienen la capacidad de autorregularse en su ingesta alimentaria, claro que para eso, necesitan tener libertad para ello y estar acostumbrados a tomar decisiones sobre lo que comen, cuándo y cuánto ingerir. Si entre sus opciones tienen solo cosas nutritivas, simplemente déjalos elegir.

Todas las madres tenemos nuestros límites, aquellas cosas en las que de veras no podemos ceder, se fiel a ellas y fluye en lo demás. Vale la pena, que hagamos una lista de aquellos momentos en los que decimos ¡NO! a nuestros hijos y tratemos de superarlos, por el bien del verano y de nosotras mismas ¡juguemos libres!

 

Por: Sugey González

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